Cómo manejar una rabieta sin perder la cabeza (ni la tuya ni la suya)
Entre los 2 y los 4 años, las rabietas son absolutamente normales. El niño está desarrollando su autonomía y al mismo tiempo no tiene aún los recursos neurológicos para gestionar emociones intensas.
¿Por qué ocurren?
El cerebro del niño pequeño está dominado por el sistema límbico — el cerebro emocional — mientras que la corteza prefrontal no madura hasta bien entrada la adolescencia. Literalmente no puede controlarse todavía. Y eso no es mala conducta. Es biología.
¿Qué puedes hacer tú?
Durante la rabieta: mantén la calma. Estar presente sin aumentar la intensidad emocional. No razonar en ese momento — el cerebro racional está fuera de línea.
Después de la rabieta: cuando ambos estéis calmados, nombra lo que pasó. Esto le enseña vocabulario emocional. Es el regalo más duradero que puedes hacerle.