¿Te preocupa que tu peque emita gruñidos? Lo que significan y cuándo preocuparse
Los gruñidos son una de las maneras que tienen los bebés para autorregularse, tanto emocional como físicamente. Si tu peque gruñe, no te alarmes: en la mayoría de los casos es completamente normal y forma parte de su desarrollo.
Gruñidos durante la lactancia
Cuando un bebé está amamantando, entra dentro de la normalidad que emita gruñiditos. Pueden deberse a que la leche pasa muy rápido al sistema digestivo, generando un pequeño malestar. También pueden gruñir para coger aire, siendo este el mayor motivo por el que se dan los gruñidos durante las tomas.
Gruñidos durante la defecación
Se dan cuando los bebés están aprendiendo a defecar. Cuando el bebé hace esfuerzos para evacuar, emite esos gruñidos. Es un proceso natural: están descubriendo cómo coordinar sus músculos abdominales con la relajación del suelo pélvico.
Gruñidos como comunicación
Cualquier ruido que el bebé emita — gorjeos, balbuceo, risas y chillidos — en una edad temprana puede ser a modo de comunicación, y los gruñidos no son menos. El llanto es la primera manera en la que se comunican los bebés, pero los gruñidos son otra herramienta de su repertorio comunicativo.
Gruñidos y oxigenación
Los gruñidos pueden provocar un efecto parecido al de un bostezo, es decir, sirven para oxigenar los pulmones. Cuando un bebé gruñe durante el sueño, inmediatamente después suele respirar en profundidad. Es un mecanismo natural de autorregulación respiratoria.
¿Cuándo consultar?
Si los gruñidos van acompañados de dificultad para respirar, fiebre, cambio de coloración de la piel o si tu instinto como madre o padre te dice que algo no va bien, consulta con tu pediatra. Confía en tu intuición: nadie conoce a tu bebé mejor que tú.